ABRIL DE 1923
1492 5º Centenario 1992 de la FE CATÓLICA EN AMÉRICA
Sobre tierras y mares vino la luz de Cristo y al frente de los pueblos relumbró el Crucifijo . Toda la cruz en todos los pueblos de ésta América y la dulce mirada de la Virgen Morena.
Va para cinco siglos de sol, luna y estrellas con la voz del Señor sembrando en tierra nueva.
Va para cinco siglos que la luz fue implantada Y firme permanece en tierra americana.
Anónimo
EL PUEBLO 14.4.1930 “Los Aborígenes del País de Cuyo” por T. Belarmino Olguín Especial para El Pueblo Mercedes (San Luis) abril 1933
Gracias a la gentileza de un sacerdote amigo, de uno de esos que hacen honor, no solamente al sagrado ministerio a que están consagrados, sino también a la cultura argentina, fray Reginaldo Retamar, hace algún tiempo llegó a mis manos un ejemplar de la valiosa obra que lleva por título “Los aborígenes del país de Cuyo” del cual es autor el distinguido historiador Monseñor Cabrera. Y siendo que soy amigo de los buenos libros, debo declarar que pocas veces en mi vida he sentido tan grande satisfacción como la experimentada al obtener el libro del ilustre escritor de la docta Córdoba. No dudo que personas autorizadas por su competencia habrán analizado ya con la detención que se merece, la mencionada obra, es decir, en su valor histórico y científico. Yo no abrigo, ni podría abrigar, la pretensión de entrar en ese difícil terreno; pero al menos quiero trazar estas líneas que tienen por objeto rendir un tributo de admiración y de aplauso respetuoso y justiciero que se le debe por el precitado libro, al talentoso historiógrafo que con frecuencia viene enriqueciendo las letras argentinas. Llama en realidad la atención el hecho de que Mons. Cabrera haya pasado largos años entregado a una intensa y proficua labor intelectual, contribuyendo en forma bien destacada a la cultura del país, sin descuidar por ello la sagrada misión de apóstol de nuestra santa religión. Son dos méritos indiscutibles que honran en alto grado al autor de “Los aborígenes”. Nueve capítulos contiene este interesante libro todos ellos a cual más valioso, considerados bajo sus aspectos histórico, lingüístico y etnográfico en cuyas ciencias Monseñor Cabrera tiene bien acreditado el título de sabio. El estudio profundo que ha realizado del lenguaje de varias de las razas primitivas pobladoras de nuestro país como así, de sus costumbres y relaciones entre sí, enriquecido con los curiosos y abundantes datos, confirma plenamente lo que dejo dicho. A través de las páginas de ese libro se distingue fácilmente la personalidad de un consumado estudioso, de un investigador minuciosos e infatigable que, con su labor intelectual desarrollada a través de largos años ha sabido dar el más rotundo desmentido a los petulantes del liberalismo y socialismo que se atreven de tachar de “retrógrado” al clero, afirmando que éste es el causante de la ignorancia del pueblo. Por mi parte yo creo que aquellos funestos enemigos del orden social, aquellos que en nombre de los progresos modernos, pretenden derribar el grandioso edificio de nuestras gloriosas tradiciones, no saben lo que dicen; ya quisieran ellos contar en sus filas “retrógrados” de calidad del autor de “Los aborígenes del país de Cuyo”. Pero hay una razón más especial que me induce a escribir estas sencillas frases. Es la circunstancia de que Mons. Cabrera, en la obra a que me refiero, ha dedicado uno de sus capítulos a la provincia de San Luis, capítulo que indudablemente ha de prestar importantísimos servicios a nuestros hombres de estudio que hayan logrado, o que lograren más tarde conocer el interesante libro de que me ocupo. Cuántos valiosos datos ha consignado el valioso escritor, relativos a nuestra provincia, que merecen ser aprovechados! Refiriéndome exclusivamente a la parte histórica del mencionado capítulo, veo que hay en él un punto que mucho debe interesarnos a los puntanos, si se considera la trascendencia que el asunto puede llegar a tener a medida que sea estudiado. Veo que Mons. Cabrera coincide con otro de nuestros inteligentes investigadores, fray Saldaña Retamar, en lo que respecta a la fundación de la ciudad capital de nuestra provincia, es decir en cuanto a la fecha y al verdadero fundador de la misma. A mi juicio, ambos han demostrado en forma indubitable, con acopio de datos y pruebas irrecusables que San Luis no fue fundada en 1596 por don Martín Oñez de Loyola como está consignado en los diversos textos de enseñanza, sino que lo fue por el general don Luis Jofré en el año 1594. He ahí un punto que por su alto significado tendrá que preocupar la atención de los estudiosos, especialmente de los hombres que, como los dos distinguidos escritores nomás, se han consagrado al estudio de la historia de nuestro país. Por lo demás es indudable que Mons. Cabrera con su libro ha aportado un valioso elemento a la instrucción pública argentina, y a los puntanos, por la parte que nos toca, le debemos gratitud y merecido homenaje.
MIEMBRO DE LA SOCIEDAD IBERO - AMERICANA DE ALEMANIA
 | 25 DE JULIO DE 1920
| MIEMBRO DE LA SOCIEDAD DE AMERICANISTAS DE PARÍS
 | | 14 AGOSTO 1927 |
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VIRREY SOBREMONTE - SU REHABILITACIÓN |
IT.188- NI LOS CORDOBESES NI LOS TURISTAS HAN PODIDO DETENERSE ANTE SU ESTATUA PORQUE LOS DIFAMADORES SE HAN OCUPADO QUE NO SE LE ERIGIERA, PERO LO LLEVAMOS EN EL CORAZÓN,.. COMO A TANTOS OTROS...
DOMINACIÓN ESPAÑOLA - SU ACCIÓN
SU VOCACIÓN POR LA HISTORIA  | "FUE SU FE LA QUE LO LLEVÓ A LA HISTORIA. SU RELIGIOSIDAD ARDIENTE LO HIZO BUSCAR EN LOS EVANGELIZADORES DE LA COLONIA Y EN LOS FRAILES DE LAS ASAMBLEAS PATRIAS EL SENTIDO RELIGIOSO DE LA CONQUISTA Y LA COLABO- RACIÓN ECLESIÁSTICA EN LA INDEPENDENCIA Y EN LAS GLORIAS CIVILES".
| CÍRCULO ESPAÑOL DE CÓRDOBA |
"ENSAYO HISTÓRICO SOBRE LA FUNDACIÓN DE CÓRDOBA". TRABAJO QUE LE VALIÓ EL PRIMER PREMIO DE LOS JUEGOS FLORES DE 1919
SOCIEDAD ESPAÑOLA  | | 8.9.1923 |
Academia Nacional de Ciencias En su sesión del 8 del corriente, que presidió el doctor Adolfo Doering, esta corporación científica acordó designar miembros honorarios a los señores docto Joaquín V. González y Carlos Guido y Spano, miembro activo al doctor R. Lehmann Nitsche, y miembros titulares a los señores Martín Gil, doctor Pablo Cabrera, Fray Zenón Bustos, doctor Ramón J. Cárcano, doctor Félix Garzón Maceda, doctor Virgilio Ducceschi, doctor Juan M. Garro, doctor José del Viso, Leopoldo Lugones, doctor Arturo M. Bas. (designados el 2 de agosto de 1915)
BOLIVIA- MUSEO PÚBLICO MUNICIPAL  | | COCHABAMBA -5 DICIEMBRE |192 ... |
El profesor francés Raymond Ronze de París en 1923 visitó a Mons. Cabrera en su apacible rincón en la calle 24 de septiembre y luego publicó en El Fígaro (París) el 6 de marzo de 1924 un artículo sobre el sacerdote y su importante colección colonial- Furlong publica la carta,p42. Ronze se refiere al sabio Cabrera. -SOCIEDAD SARMIENTO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE TUCUMÁN LO DESIGNÓ MIEMBRO CORRESPONDIENTE NACIONAL CON ASIENTO EN CÓRDOBA.(18 OCTUBRE 1934). -SOCIEDAD CIENTÍFICO ARGENTINA LO ELIGE SOCIO ACTIVO. (10.7.1934) - JUNTA DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE MENDOZA LO DESIGNA MIEMBRO CORRESPONDIENTE. (4.7.1935). MIEMBRO TITULAR DE LA ACAD DE CIENCIAS CHILE- MIEMBRO DE LA ACADEMIA DE HISTORIA
 | | MIEMBRO DE LA ACADEMIA ARGENTINA DE LETRAS |
 | | LISTA NOMINACIONES DEL MISMO |
ALEMANIA LOS PRINCIPIOS 2.11.1933 "EL OBSERVADOR DE BADEN" Alemania.
PERÚ  | JUICIO SOBRE "CÓRDOBA DEL TUCUMÁN PREHISPÁNICA Y PROTOHISTÓRICA", FIRMADO POR JOSÉ M. VÉLEZ PICASSO DE PERÚ |
HOMENAJE DEL CÍRCULO SOCIAL DE INTELECTUALES DE ARGENTINA
DE UNA ENTREVISTA... Nos muestra un retrato de Primo de Rivera, con dedicatoria. Nos cuenta que el político español se lo envió como agradecimiento por un trabajo genealógico hecho del marqués de Sobremonte, pariente de Primo de Rivera. Al poco tiempo de esto caía el dictador español: Alfonso XIII le envió también una condecoración de Caballero de la Orden de Isabel la Católica pocos meses antes de ser destronado. Ambos reconocieron a nuestro historiador como a uno de los más destacados de Sud América. Una entrevista.
Cinco meses antes de su muerte, cuando aún estaba en posesión de sus facultades, monseñor Cabrera trabajaba con el entusiasmo de sus mejores años. Porque para él no había más reposo que el trabajo mismo, al que se aplicaba con alegría y tenacidad contagiosas. Vivía sumergido en el pasado colonial, de donde regresaba todos los días con nuevas noticias. Tanto era así que, por lo general, al despertar, por la mañana, había en su mesa de luz una cantidad de hojas manuscritas, redactadas en una especie de transmigración nocturna a las edades remotas. Su vocación por la historia era una pura vocación por el pasado y por ello su obra cae con frecuencia en apologética. (de los Jesuitas; del Obispo Victoria; de Jerónimo Luis de Cabrera; de Sobremonte, etc.) Ninguna “concepción de la historia” turbó sus investigaciones. Para él, historiar equivalía a recordar y a deducir de allí la justificación de lo justificable en el pasado. Por eso, si se limpian sus páginas de toda retórica, queda un fondo de positividad, pues contienen siempre documentación de buena ley, con frecuencia de primera mano, extraída de los archivos locales, que conocía admirablemente. ---------------- En esta determinación documental del pasado histórico Cabrera fue un maestro y un trabajador infatigable y minucioso, Así descubrió las ciencias auxiliares de que se valió para robustecer su historia: la toponimia y la etnografía. De la primera nos ha dejado en sus diversas obras pruebas convincentes de su profundo saber, especialmente en la Onomástica indiana del Tucumán (1930), compilación de veinte años de trabajo documental, cuya penosa elaboración no se imagina quien la consulta. En Los Aborígenes del País de Cuyo (1929) despliega también, su gran saber de toponimista y etnógrafo, con una seguridad y riqueza que solo se encuentra en las obras de Lafone Quevedo a quien siempre recordó con veneración. Anticipo de estos trabajos de madurez fueron Los Lules (1910), monografía publicada en su juventud. En Córdoba de la Nueva Andalucía (1917-1933), se ve asomar al maestro que escribe historia provisto de las ciencias auxiliares y con una documentación ingente. Los Universitarios de Córdoba (1916), nos transporta a una época más próxima en la biografía de algunos próceres que salieron de las aulas de San Carlos. Cultura y Beneficencia durante la Colonia (1911-1929) es una apología de la época así llamada, y en especial de los jesuitas, de quienes se ocupa preferentemente en el segundo tomo. También hace allí referencia a la influencia de Sobremonte, a quien debió defender más tarde de los ataques de García Lloydi y otros enemigos del marqués. En Tríptico histórico (1926), traza la historia de Alta Gracia y narra episodios de la administración jesuítica. Numerosas monografías fueron agrupadas con los títulos genéricos de Tiempos y Campos históricos (1927-1930) y Misceláneas (1930-1931) que forman en total cuatro volúmenes de compacta composición: Sus postreros trabajos fueron Córdoba del Tucumán pre-hispana y proto- histórica (1932), Conquista espiritual del desierto (1934) e Introducción a la historia eclesiástica del Tucumán (1934) que debe considerarse su obra póstuma. No ha habido en Córdoba quien lo aventajara en laboriosidad científica. La enfermedad que obscureció su inteligencia pocos meses antes de su deceso, lo sorprendió con la pluma en la mano rodeado de sus libros y de sus papeles entre los cuales consumió su vida. (Da nómina de sus otras obras. ) Extraído del Boletín de la Academia Nacional de Ciencias – Córdoba enero 1936
 | CONSIDERADO EL CONSTRUCTOR DE LA HISTORIA ARGENTINA..
( SE LO PODRÍA CONSIDERAR EL PRIMER ARCHIVISTA. mi opinión .)
OPINIONES

Fermín Chávez escribe: “Diré para terminar, que nuestra generación le debe a Pablo Cabrera un público reconocimiento por todo lo que nos regaló, pero más que nada por habernos ayudado a descubrir que la Argentina no nace o brota el 25 de Mayo, como quieren imponernos los manuales desde Grosso, hasta nuestros días. Él está vivo y sigue extendiendo su didáctica, bien acompañado por hermanos suyos que se llamaron Antonio Larrouy; Guillermo Furlong y Pedro Grenón, también maestros de este “saber particular”, o “Noticias de los singulares” que tanta falta hace a los argentinos de toda laya” Al comenzar Chávez escribe: “Monseñor Cabrera fue ante todo un hombre de fe y como tal, sus convicciones estuvieron avaladas por una incansable labor monumental que hoy adquiere dimensiones de epopeya”. Tiempo Cultura Córdoba
Ante su tumba (...) Parece que la Divina Providencia lo hubiera dotado de aficiones y de aptitudes desconocidas en nuestro ambiente, cual si plasmara y cincelara en él la personalidad de un nuevo descubridor, el Cristóbal Colón, permitidme la expresión, que tras el ensueño de un mundo desconocido y reputado por los demás una quimera, en la noche de la ignorancia y del olvido desde el castillo de su nave diera el grito de ¡tierra! ¡tierra!... Era la tierra heroica de nuestros padres que él descubriera y sacara de las sombras a la luz; la tierra legendaria de los Incas, conquistada con la sangre y las instituciones de un pueblo tan grande como la raza hispana y reconquistada de nuevo para la libertad y para el porvenir del mundo por la valentía y el heroísmo de sus hijos; era la tierra del Paraguay, del antiguo Tucumán y del Río de la Plata que el doctor Cabrera fue amojonando y delineando en sus escritos para trazarnos el itinerario de los bravos conquistadores y las huellas de los primeros misioneros; para señalarnos el lugar y la época del primer altar levantado por un fraile mercedario hace cuatro siglos en las selvas perfumadas de Jujuy; para seguirlo al franciscano Bolaños y a San Francisco Solano Nexus correrías de apóstoles por los ríos del Paraguay y a lo largo del antiguo Tucumán; para presenciar con don Jerónimo Luis de Cabrera en la margen derecha del Suquía la fundación de esta Córdoba de la nueva Andalucía y hacernos asistir después a todos al desenvolvimiento de su vida religiosa, política y cultural. Pudo así señalarnos el abolengo de sus pobladores y delinearnos el trazado de sus solares; contarnos las leyendas de sus hijos, las reyertas de sus cabildeos y los conflictos de sus gobernadores y de sus ilustres obispos; y destacarnos especialmente desde su origen toda la crónica y la tradición de gloria que significan la fundación y la historia cultural de ese foco de luz, alzado sobre las tinieblas de la barbarie y del coloniaje, que se llamó la Casa de Trejo. EL doctor Cabrera, su ilustre alumno y doctor Honoris Causa, el último clérigo de Córdoba que pasó por sus aulas cerrando la serie de los ilustres graduados de su tiempo, se había como identificado con ella, y si en el campo de los archivos y de la crónica colonial nada le era desconocido, en los dominios de la historia universitaria de Córdoba que es como decir en el núcleo central de la colonia y de la historia patria, llegó a ser una verdadera autoridad reconocida más allá de los confines de la República por los más altos exponentes de la cultura americana. El arte indígena y el arte colonial fue una de las más caras predilecciones de su espíritu y cuando nadie tenía entre nosotros el menor aprecio por los tesoros y las reliquias que en iglesias, conventos y casas coloniales salvaran a la ola destructora del caudillaje o de la ignorancia, su exquisita curiosidad y su afán de coleccionista inteligente recogieron con amor como en un arca de Noé todos esos tesoros para salvarlos a la destrucción o a la codicia del extranjero y logró por fin despertar en este medio provinciano y especialmente en nuestro clero el aprecio ilustrado y la guardia fiel de esos tesoros del pasado y del arte. Pero señores: yo no he venido a trazar su biografía ni a enumerar los méritos de este sacerdote ilustre ante la iglesia y la cultura nacional; es obra que no cabe en estos momentos y superior a mi admiración y a mi cariño por su personalidad digna del mejor elogio; yo tengo solamente el encaro de explicaros en este momento solemne donde no cabe la hipérbole ni el hallazgo, porqué el clero de Córdoba contrariamente a sus prácticas de mesura y de silencio, toma parte tan principal en este duelo y no ha podido callar en la despedida de este hermano nuestro. P. Juan Carlos Vallejo
MONS.CABRERA ES EL HOMBRE MEJOR DOCUMENTADO. NADIE COMO ÉL HA PENETRADO EN LA VIDA COLONIAL DE CÓRDOBA, EN FORMA MÁS PROFUNDA Y EXTENSA, NI CON CRITERIO MEJOR ILUSTRADO..."
N.B. Todas las copias en amarronado están extraídas del libro "Monseñor PABLO CABRERA-Su Personalidad.- Su Obra - Su Gloria" del Padre Guillermo Furlong, con prólogo de Enrique Martínez Paz. B.A.1945
AÑO 1958
COROLARIO: LIMPIAR LA PÁGINA DE LA IGLESIA Y DE ESPAÑA EN EL PASADO REMOTO DE LA CONQUISTA. HE AHÍ SU MÁS CARO ANHELO Y SU SEÑERO DEFINITIVO, NO PRAGMÁTICO, PUESTO QUE AUNQUE NO CONFESARA TAL PROYECTO, EL MISMO SALTA A LA VISTA EN TODA SU OBRA.
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